LA PERSONAIDAD DE VLADIMIR PUTIN CONTADA POR EXPERTOS

Cuando hablamos de Vladimir Putin nos preguntamos que tipo de personalidad tiene y que tipo de conducta se espera de él. A través de varios expertos en el sector hemos podido analizar, averiguar  y conocer sus sesgos cognitivos.

SERGIO FARRAS, ADMINISTRADOR GENERAL
MADRID, A 21 DE ABRIL DE 2023

Quién es Vladimir Putin: machismo, asexualidad y una infancia sin amor

La invasión de Rusia a Ucrania es una de las mayores tragedias de los últimos años en Occidente. Un conflicto que nos ha dejado a todos desolados, preocupados y pendientes de un nombre propio: Vladimir Putin.

El presidente ruso ha sido durante décadas una de las figuras más influyentes de la política mundial, y aunque la mayoría de personas intuían que era una persona potencialmente peligrosa, nunca se imaginaron que llegaría hasta los extremos actuales, más aún viviendo en el siglo XXI.

Una infancia sin sus padres biológicos

Nacido en Leningrado en 1952, el carácter solitario del líder del Kremlin se empezó a forjar durante su infancia, en la que tuvo que crecer en una familia de sustitución, a la que le enviaron previamente sus padres biológicos.

Según el politólogo Stanislav Belkowski, esto le causó muchos traumas, los cuales le llevaron a desconfiar de las personas y a sentirse únicamente cómodo en compañía de animales. De hecho, los únicos amigos del presidente ruso son su labrador Koni y el ovejero búlgaro Buffy. 

La invasión de Rusia a Ucrania es una de las mayores tragedias de los últimos años en Occidente. Un conflicto que nos ha dejado a todos desolados, preocupados y pendientes de un nombre propio: Vladimir Putin.

El presidente ruso ha sido durante décadas una de las figuras más influyentes de la política mundial, y aunque la mayoría de personas intuían que era una persona potencialmente peligrosa, nunca se imaginaron que llegaría hasta los extremos actuales, más aún viviendo en el siglo XXI.

Nacido de padres biológicos

Nacido en Leningrado en 1952, el carácter solitario del líder del Kremlin se empezó a forjar durante su infancia, en la que tuvo que crecer en una familia de sustitución, a la que le enviaron previamente sus padres biológicos.

Putin, el espejo de la masculinidad tóxica

Habitualmente, heridas como la falta de afecto o la soledad se suelen cubrir con una apariencia fuerte, con una coraza de poder. Esto es aplicable también a Putin, quien busca llamar la atención con frecuencia y mostrarse como un macho dominante cada vez que puede o le interesa.

Durante los últimos años, se le ha podido pescando con el torso desnudo, blandiendo fusiles, conduciendo una Harley… todo para mostrar una imagen de virilidad, de superioridad masculina.

Un carácter indómito y herido del que ya habló Angela Merkel hace años: “Siempre ha tenido una imperiosa necesidad de demostrar quién es el más fuerte”.

Un maltratador en toda regla y… ¿asexual?

Los peligros de ser siempre el ‘macho dominante’ pasan también por, evidentemente, tener conductas machistas, hasta las más violentas.

En el caso de Putin, el autor alemán Erich Schmidt-Eenboom afirma que el exagente del KGB ejercía maltratos físicos a su exmujer Ludmila durante los años 80, y que a día de hoy, no guarda relación ni con ella (se divorciaron), ni con las dos hijas resultantes del matrimonio, Mariya, de 37 años, y Ekaterina, de 36.

Putin y Hitler, dos perfiles parecidos

Si Putin es la amenaza principal de Occidente en estos momentos, a mediados del siglo XX hubo otro líder que también puso en jaque a todas las naciones del mundo: Adolf Hitler.

Un hombre que guarda algunas similitudes con el presidente ruso, como los traumas infantiles, el vacío de afecto y la búsqueda del poder no solo económico y social, sino territorial.

Si bien es cierto que Vladimir Putin no ha engendrado ningún holocausto antisemita durante las últimas décadas (y menos mal), su visión estratégica también pasa, según muchos, por un relato de fanatismo expansionista, empecinado en crear un espacio de dominación rusa.

Este relato tendría su origen en la nostalgia, pues para muchos politólogos, Putin no es más que un producto, el producto de la humillación que sufrió la URSS por EEUU al final de la guerra fría.

PUTIN EL “AMBICIOSO”

El perfil del mandatario asume roles de liderazgo y pretende que otros reconozcan que son especiales y los más apropiados para dirigir un país: «Las personas con esta personalidad creen que son los mejores para el puesto designado y su comportamiento es el reflejo de pensar que tienen derecho a todo», comenta la experta.
En opinión del psicólogo clínico Amable Cima Muñoz, profesor de Psicología en la Universidad CEU-San Pablo, primero hay que analizar al personaje teniendo en cuenta su trayectoria personal. Hay un factor primario que tiene que ver con la frialdad emocional por haber formado parte de la KGB y haber sido director de los espías rusos.
Un ejemplo más reciente de manipulación fue cuando tuvo una reunión con el presidente francés Macron, se sentó a cuatro metros de él. «Lo que quiso con esto fue demostrar su poder y superioridad», aclara el psicólogo.
La meticulosidad de Putin, según comenta Pérez Rojo, se asocia a ser concienzudo, a prestar atención a los detalles: «Todas estas características hacen que sean personas intransigentes, con falta de empatía y con pensamientos rígidos».
Las personas ambiciosas son audaces, competitivas y seguras de sí mismas. Esto hace que asuman fácilmente los roles de liderazgo, y, además, esperan que los demás reconozcan sus cualidades especiales: «Se considera que en las personas ambiciosas podría estar presente un componente expansionista al no parecerles nunca suficiente y siempre querer más porque, ya que no consideran que se lo merecen».

A él le llevó a este comportamiento ser miembro de la KGB, era espía, estaba en la Alemania del Este y era de la URSS

Expansionismo es posiblemente lo que se está viviendo en la guerra de Ucrania dado que se considera la tendencia que tienen algunos Estados a extender su base territorial o influencia económica sobre otros países por medio de la agresión militar y la muerte de civiles.
El experto del CEU hace un símil con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca y no cree en la política expansionista: «Trump llegó a la presidencia de Estados Unidos diciendo ‘Vamos a hacer América grande de nuevo’, y él en realidad no quiere hacer la Rusia grande de nuevo – la antigua URSS–, porque si lo hiciera, además de atacar a Ucrania debería invadir las repúblicas soviéticas de Asia», analiza Amable Cima.
«Nuestra personalidad es fruto del temperamento que es la parte hereditaria de la personalidad, pero también del carácter que hace referencia a lo adquirido a lo largo de la vida», explica la psicóloga del CEU, por lo que el contexto y el ambiente en el que hemos sido criados influye a corto, medio y largo plazo en la persona que somos en el momento actual. Esto, llevaría a entender la personalidad autoritaria y fría de Putin, pero ¿el mandatario está loco? Pérez Rojo no lo cree, y lo atribuye a su infancia: «Su infancia y los eventos vitales estresantes que se produjeron a lo largo de su vida hacen que la personalidad se vaya moldeando».

“Tengo la sensación de que conseguiré todo lo que quiero”: Vladímir Putin, presidente de Rusia

Cima Muñoz sigue la misma línea que la psicóloga del CEU y, además, cree que lo que influye en la personalidad de las personas es la adolescencia: «La infancia influye más bien poco. En este caso lo que marca es la evolución posterior. Es decir, las experiencias vitales como adulto. A él le llevó a este comportamiento ser miembro de la KGB, era espía, estaba en la Alemania del Este y era de la URSS, por lo que hablaba más idiomas. Todo eso le influyó en la construcción de su persona y le provocó frialdad y dureza emocional».
Cada acción que ejecuta se encuentra dentro del putinismo, sistema político ruso, donde una de las principales frases del actual presidente ruso relacionada con su sistema es: «Tengo la sensación de que conseguiré todo lo que quiero».
Esta frase y esta manera de gobernar, según la doctora, está relacionada con las características más destacables de su personalidad. Por un lado, su creencia de que todos harán lo que considere que es lo más adecuado y, por otro lado, es ambición desmedida que nunca es saciada.

Putin se ve a sí mismo tan “enorme” como su firma

La firma de Vladimir Putin es especialmente llamativa. “Necesitaríamos un programa más largo para analizarla”, reconocía el experto, que destacó las “enormes dimensiones de su rúbrica”, que abarcan casi toda la página, lo que denota “lo grande que se ve la persona, que no se detiene ante nada”.

Sus mayúsculas tan grandes, “soberbia, orgullo y narcisismo”

Carlos Rodríguez pide que nos fijemos en “las mayúsculas también muy grandes” que usa el ex agente de la KGB, que refleja la “importancia que nos damos a nosotros mismos, esa idea altiva, de soberbia, orgullo y personalidad expansiva de las personas narcisistas”.

Los óvalos tan cerrados denotan “frialdad y hermetismo”

El experto matiza que hay que diferenciar entre la escritura y la firma. “La escritura es como nos manifestamos ante los otros, mientras que la firma es cómo nos sentimos con nosotros mismos”. En el caso de Putin, su caligrafía, con esos “ángulos en la base, manifiesta frialdad, cierto sadismo incluso”. La frialdad se ve especialmente en esos óvalos cerrados, muy herméticos, en la parte izquierda”.

Su inclinación a la derecha: “fanatismo y subjetividad”

Hay otro rasgo característico en la escritura de Putin, esa “inclinación a la parte derecha tan marcada, que indica fanatismo, juicio subjetivo sobre la realidad”, que no obedece a razones racionales. Tal vez eso explicaría su deriva, de líder respetado a paria internacional:

El análisis de la firma de Putin

Conclusión: narcisismo, obsesión y paranoia

En conclusión, el experto destacaría tres ideas en la caligrafía del presidente ruso que ha invadido Ucrania: la narcisista, la obsesiva y la paranoide.

“El narcisismo que se ve en el trazado expansivo. La parte obsesiva se ve en los bucles, que se han ido repitiendo en el tiempo si comparamos la evolución de su firma, y que reflejan pensamientos en bucle”.

El hecho de que estén hechos con “una misma presión sobre el papel remite a una personalidad tajante, con gran fuerza de voluntad y tesón”.

En cuanto a la parte paranoide, se ve en la parte superior, con esos cierres muy visibles en la firma, en bucles que reflejan hermetismo y paranoia”.

‘Síndrome de Hubris’, el trastorno psicológico detrás de la personalidad de Vladímir Putin

Un ego desmedido, una desconexión total de la realidad o una actitud arrogante son algunos de los síntomas de este síndrome y que Vladímir Putin tiene

En las últimas semanas, el conflicto entre Ucrania y Rusia nos ha dejado imágenes devastadoras. Edificios destruidos, zonas bombardeadas, millones de ucranianos teniendo que abandonar sus casas para evitar daños personales, pero no son las únicas.

Seguro que se recuerda a Vladímir Putin reunido con Emmanuel Macron, cada uno en la punta de una mesa que mide más de cuatro metros. Esa fotografía y algunos comportamientos del presidente de Rusia han hecho que muchas personas especializadas en trastornos mentales se planteen que Putin pueda sufrir el “Síndrome de Hubris”.

Un ego desmedido, una desconexión total de la realidad o una actitud arrogante son algunos de los síntomas de este síndrome y que Vladímir Putin tiene. Todos estos síntomas están vinculados a puestos de poder. ¿En qué consiste este síndrome? ¿Realmente Putin lo padece? Para analizar esta cuestión, en ‘La Noche’ de COPE, nuestra psicóloga de cabecera, Macu Cortazar de la Cadiniere, ha explicado más detalle de este trastorno y también ha analizado si el presidente ruso lo padece.

“Putin está enganchado al poder”

“Putin está enganchado al poder”, explica a EFE Ian Robertson, profesor de Psicología de la Universidad Trinity College de Dublín (Irlanda). El experto, cuyos trabajos en la materia son consultados por líderes políticos y empresariales, participa también en la Fundación Dédalo, dedicada a detectar en diferentes ámbitos de la vida pública la presencia del síndrome de Hubris (héroe griego que ensoberbecido por el poder se aleja de la realidad).

Cuando alguien presenta tres o cuatro de los 14 síntomas que definen este síndrome, saltan las alarmas. Putin, según Robertson, padece varios y algunos “muy marcados”, como el “narcisismo extremo”, evidente, por ejemplo, en la estatua de 20 metros de San Vladímir que hizo levantar junto al Kremlin en 2016 para “sentirse como un semidiós”.

¿Qué tiene Putin en la cabeza?

Los servicios de inteligencia se esfuerzan por desentrañar la mente del ruso en plena guerra con Ucrania. Algunos de sus rasgos psicológicos están claros.

El día que Vladimir Putin ordenó comenzar un ataque masivo contra Ucrania, ningún analista, observador o experto supo decir con exactitud a qué se debía esa guerra. Tres semanas después, la pregunta sigue estando ahí, y todas las posibles respuestas tienen como trasfondo una cuestión mayor: ¿Qué se le pasa a Putin por la mente? 

Esta pregunta –con variantes– puede escucharse en cualquier casa, colegio o bar de nuestro alrededor; pero desentrañar el misterio es, también, una de las principales prioridades de los servicios de inteligencia de Estados Unidos. 

Medios como CNN y Washington Post publicaron el pasado 1 de marzo que las agencias de inteligencia están tratando de recabar información actualizada sobre el “estado mental” de Putin, ya no tanto para saber por qué ha desatado una guerra, sino para tantear qué efectos puede estar teniendo sobre su mente la inesperada fuerza de la respuesta de Ucrania y Occidente a su invasión, y a qué podríamos atenernos los próximos días o semanas. 

Aparte de encontrarse con un hermetismo aún mayor de lo habitual –llevan años investigando a Putin, igual que a tantos otros líderes–, el FBI cuenta en un informe, recogido por CNN, que Putin habría “expresado un enfado tremendo” ante las sanciones impuestas por Europa y Estados Unidos como respuesta a su guerra. 

“Estamos viendo a un nuevo Putin, a uno mucho más oscuro”

El mismo reportaje de CNN cita a una fuente conocedora del trabajo de los servicios de inteligencia, que apunta a que EEUU trata de hacer “conjeturas” sobre la mente del ruso ya que las últimas “decisiones y declaraciones de Putin parecen no tener sentido”. “Durante años, décadas, Putin ha actuado de acuerdo a un patrón bastante específico”, añade la misma fuente.

El biógrafo de Vladimir Putin, Mark Galeotti, también considera que el patrón de actuación que podría esperarse del líder ruso ha cambiado ahora. “De algún modo, estamos viendo a un nuevo Putin, a uno mucho más oscuro”, dijo Galeotti en el programa Good Morning Britain el 28 de febrero, cuatro días después de que empezara la guerra. “Está dispuesto a correr riesgos porque no hay nadie que le diga que es mejor no hacerlo”, afirmó. 

Está dispuesto a correr riesgos porque no hay nadie que le diga que es mejor no hacerlo

En ese último aspecto coinciden todos los observadores. El círculo de Putin cada vez se ha ido haciendo más pequeño, más íntimo, pero también más leal y más aislado de la realidad. Los ‘hombres fuertes’ de Putin (o siloviki) son un puñado de amigos con quienes tiene relación desde la época de la Unión Soviética, que ahora se habrían convertido en hombres de “sí a todo” o, peor aún, le habrían desinformado sobre las posibilidades de que el conflicto saliera mal.

Vladimir Putin, reunido con los miembros del Consejo de Seguridad en Moscú, el 21 de febrero. 

Vladimir Putin, reunido con los miembros del Consejo de Seguridad en Moscú, el 21 de febrero. ALEXEY NIKOLSKY VIA SPUTNIK/AFP VIA GETTY IMAGES

El aislamiento durante la pandemia de covid –y una posible paranoia al respecto– es otra de las hipótesis que manejan los analistas para explicar la precipitación de los hechos en Ucrania sin una justificación aparente. Las imágenes de Putin reunido a varios metros de sus asesores –o del francés Emmanuel Macron– en mesas y espacios interminables han dado la vuelta al mundo, pero también han hecho preguntarse a los expertos si la estabilidad mental del exagente del KGB ha empezado a flaquear.

“No está loco”

Todos los expertos consultados coinciden también en esto: Vladimir Putin no está loco. “No es un psicótico, no es un enfermo, no es un loco”, asegura Javier Urra, psicólogo forense en la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia y Juzgados de Menores de Madrid. “Es un craso error decir que está loco. Sabe lo que quiere y hace lo que quiere hacer”, zanja el psicólogo.

Es un craso error decir que está loco. Putin sabe lo que quiere y hace lo que quiere hacer

Urra ha esbozado un perfil psicológico de Vladimir Putin tras lo acontecido estos días, basándose en la biografía y en las intervenciones del político. De origen humilde, y con carencias afectivas y de espacio físico durante la infancia, Putin (San Petersburgo, 1952) aspira desde muy joven a dar una imagen de fuerza en todos los sentidos, sostiene el psicólogo. Su dominio del judo y otras artes marciales irían en esa dirección. Su afán por bañarse en aguas heladas, cabalgar con el torso desnudo, y vanagloriarse de ello, también. 

“Es muy narcisista y entiende la virilidad como algo muy importante. No soporta a los débiles, o lo que él entiende por débiles”, señala Urra. En esa categoría entrarían —en la mente de Putin— desde los homosexuales hasta el presidente de Estados Unidos, Joe Biden.

 

 

Un comentario en «LA PERSONAIDAD DE VLADIMIR PUTIN CONTADA POR EXPERTOS»

  1. Se trata de un análisis bastante completo de la personalidad de Putin. Quisiera, sin embargo, realizar algunas observaciones.
    Por una parte, me parece un error “psicologizar”, sin más, la actitud de Putin en el tema de su invasión de Ucrania. Para nada tiene que ver con actitudes narcisistas, paranoides o notas similares. Se relaciona más directa y complejamente con la propia historia de Rusia, el denominado “panselavismo” que viene de siglos atrás, y que ya señaló el historiador Varela Ortega en su conocido artículo “Ukrania y el telegrama largo de George Kennan”.
    Del análisis grafológico -aparte de consideraciones propiamente psicológicas y psicopatológicas- no se deduce que Putin tenga una personalidad paranoide. Sí, una personalidad muy dominante y maniática (confirmada por testimonios directos), con tendencia a la sistematización del pensamiento.
    Dentro de su tendencia maniática, es muy probable una preocupación por su estado de salud (miedo al Covid) aparte de haber padecido posiblemente un proceso cancerígeno. Todo esto -miedo al contagio- explicaría más directamente la famosa distancia de los 4 metros que guardó, en aquella circunstancia concreta, cuando se reunió con Macron, y que guardó asimismo en otras ocasiones, pero no en otras. Todo ello apuntaría más bien a circunstancias de salud.
    Según testimonios, sí es cierto que Putin está, con razón, obsesionado con su propia seguridad personal, así como se somete a un aislamiento comunicativo (no usa móvil ni internet) por temor, también justificado a ser espiado.
    La consecuencia de esto último es que solo recibe información -sesgada- de su círculo más cercano, lo que le obliga a vivir en un vacío informativo. Este asilamiento forzado le puede estar afectando su percepción sobre la situación actual en el mundo (desde el punto de vista geoestratégico) y, por supuesto, de la guerra de Ucrania.

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