MADRID, A 5 DE MARZO DE 2026
SERGIO FARRAS, ADMINISTRADOR PRINCIPAL
La importancia del estrecho de Ormuz

La Guerra en Oriente Medio ha desembocado en el cierre del Estrecho de Ormuz, e Irán amenaza con atacar cualquier barco que intente cruzarlo. Se trata de un movimiento que parece casi inevitable teniendo en cuenta el nivel que ha alcanzado el conflicto en los últimos días, y el peligro que supone transitar por la región. A través del Estrecho circula el 20% del petróleo que consume todo el planeta cada día, y su paralización es una gran disrupción para los mercados de petróleo y gas, y también para el comercio, en general, en todo el mundo.
Ormuz es realmente importante para los mercados mundiales porque no existe una alternativa viable que sea capaz de canalizar esa enorme cantidad de petróleo, sin tener que dar un gran rodeo para que llegue a su destino. Hay tres vías alternativas al Estrecho, para que el crudo del Golfo Pérsico pueda llegar a su destino, y ninguna de las tres supone una solución real a los problemas que causa el cierre del Estrecho.
El problema de las rutas
El principal problema para estas tres rutas es que ya estaban funcionando casi a plena capacidad, por lo que no pueden asumir un aumento de la exportación de petróleo derivado del conflicto. Y, además, incluso funcionando en máximos, apenas suponen un 37% de todo el petróleo que se mueve a través de Ormuz todos los días: de los cerca de 20 millones de barriles diarios que se mueven en el Estrecho, los oleoductos alternativos, que mueven el petróleo hacia otros puertos, como el de Yanbu en el Mar Rojo, sólo son capaces de transportar 7,5 millones de barriles diarios.
La Guerra en Oriente Medio ha desembocado en el cierre del Estrecho de Ormuz, e Irán amenaza con atacar cualquier barco que intente cruzarlo. Se trata de un movimiento que parece casi inevitable teniendo en cuenta el nivel que ha alcanzado el conflicto en los últimos días, y el peligro que supone transitar por la región. A través del Estrecho circula el 20% del petróleo que consume todo el planeta cada día, y su paralización es una gran disrupción para los mercados de petróleo y gas, y también para el comercio, en general, en todo el mundo.
Ormuz es realmente importante para los mercados mundiales porque no existe una alternativa viable que sea capaz de canalizar esa enorme cantidad de petróleo, sin tener que dar un gran rodeo para que llegue a su destino. Hay tres vías alternativas al Estrecho, para que el crudo del Golfo Pérsico pueda llegar a su destino, y ninguna de las tres supone una solución real a los problemas que causa el cierre del Estrecho.
El principal problema para estas tres rutas es que ya estaban funcionando casi a plena capacidad, por lo que no pueden asumir un aumento de la exportación de petróleo derivado del conflicto. Y, además, incluso funcionando en máximos, apenas suponen un 37% de todo el petróleo que se mueve a través de Ormuz todos los días: de los cerca de 20 millones de barriles diarios que se mueven en el Estrecho, los oleoductos alternativos, que mueven el petróleo hacia otros puertos, como el de Yanbu en el Mar Rojo, sólo son capaces de transportar 7,5 millones de barriles diarios.
La gran ruta alternativa al Estrecho de Ormuz es el oleoducto saudí que conecta el Golfo Pérsico con el Mar Rojo, en el puerto de Yanbu. Este gigantesco oleoducto, de 1.200 kilómetros, conocido como Petroline, tiene una capacidad total de 5 millones de barriles diarios. Esta ruta no sólo evita el Estrecho de Ormuz, sino que también es una alternativa al Estrecho de Adén para los clientes europeos, una región que, en los últimos años, se ha visto tensionada por los ataques de los rebeldes hutíes, aliados de Irán en Oriente Medio, y en guerra declarada con Arabia Saudí.
El estrecho de Ormuz: una vía marítima vital
El estrecho de Ormuz es uno de los principales puntos de estrangulamiento del transporte marítimo mundial, ya que conecta el golfo Pérsico —rico en petróleo— con el resto del mundo. Por esta vía marítima fluye alrededor del 20 % de la producción global. Irán controla su lado norte.
Ahora el estrecho de Ormuz está prácticamente cerrado, lo que deja pocas opciones para transportar estas materias primas vitales a los mercados globales. Eso ha llevado a fuertes fluctuaciones en los precios del petróleo y del gas, y hay preocupación de que el conflicto pueda frenar por completo las exportaciones de combustibles de Medio Oriente.
La importancia de la economía global en Ormuz
Desde la perspectiva de la economía global, pocos lugares tienen la misma importancia estratégica. La vía marítima, ubicada entre el golfo Pérsico y el golfo de Omán, tiene tan solo 34 kilómetros de ancho en su punto más estrecho. Es la única vía para transportar crudo desde el golfo Pérsico, rico en petróleo, al resto del mundo. Irán controla su lado norte.
Cerca de 20 millones de barriles de petróleo, aproximadamente una quinta parte de la producción mundial diaria, fluyen por el estrecho cada día, según la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA, por sus siglas en inglés), que califica el canal como un “cuello de botella petrolero crítico”.
“Cuando Rusia invadió Ucrania, los precios del crudo subieron aproximadamente un 50 % en pocas semanas”, declaró Bob McNally, presidente de Rapidan Energy Group. “Ahora tenemos mucho más petróleo en riesgo”.
La influencia geográfica sobre el transporte marítimo mundial le otorga a Irán la “capacidad de causar un shock en los mercados petroleros, impulsar los precios del petróleo, impulsar la inflación y derrumbar la agenda económica de Trump”, declaró en 2025 a CNN Mohammad Ali Shabani, experto en Irán y editor del medio de comunicación Amwaj.
En lo que respecta al transporte de petróleo, el Estrecho es, de hecho, mucho más estrecho que su ancho oficial de 34 kilómetros. Las rutas de navegación para los superpetroleros gigantes tienen solo unos tres kilómetros de ancho en cada dirección, lo que obliga a los buques a atravesar aguas territoriales iraníes y omaníes.
La clave del conflicto: su duración y el riesgo de caos
A pesar de la escalada bélica que se ha producido en Oriente Medio, con un ataque intenso por parte de Israel y Estados Unidos que muestra una fuerte determinación en intervenir el país, incluso mayor que la que se vio durante los bombardeos del verano pasado, la reacción que han tenido los mercados hasta ahora encaja, en general, con los escenarios de escalada contenida que plantean los analistas, pero todavía no con una guerra abierta que cause una grave disrupción de la oferta de petróleo o con un futuro caótico en la región que pueda generar una caída de la oferta de petróleo sostenida en el tiempo, y que sería muy disruptiva para la economía mundial.
Sammy Chaaar, economista jefe y CIO de suiza de Lombard Odier, junto al Dr. Luca Bindelli, responsable de estrategia de inversión de la misma firma, lo explican: “En nuestro escenario base, esperamos aumentos moderados en los precios del petróleo, que tendrían impactos macroeconómicos limitados”, señalan. Sin embargo, “en el escenario de riesgo, el petróleo podría subir hasta 50 dólares más por barril, ejerciendo presión a la baja sobre el crecimiento económico y al alza sobre la inflación. Dadas nuestras expectativas de una escalada limitada, mantenemos una postura moderadamente favorable al riesgo en nuestra estrategia de inversión, con una exposición infraponderada a los bonos soberanos y sobreponderada a activos de mercados emergentes y al oro”, explican.
García-Purriños lo deja claro en las previsiones que comparte con elEconomista.es: “Si se cerrase Ormuz por completo, el petróleo se va a 100 dólares, pero es poco probable. Si se cierra por completo, es muy probable que no se reabra hasta un año después, porque se buscan otras rutas alternativas”, señala el experto.
Así, ahora es clave el tiempo que se mantenga la situación actual, en la que las navieras están evitando transitar por el Estrecho, y también es importante vigilar la posibilidad de que se produzca una escalada que acabe desembocando en los peores escenarios que manejan los analistas, que, hasta la fecha, no se han producido. No hay que olvidar que China, el gran aliado y sostén del régimen iraní, es el gran perjudicado por el cierre del Estrecho, y es probable que hagan los posible para que el flujo comercial por la zona se recupere lo antes posible.
“Es probable que la marina iraní sea demasiado débil para llevar a cabo un bloqueo total, pero una interrupción parcial mediante ataques esporádicos a buques y el minado del estrecho podría elevar los precios a 90 dólares o más. Los ataques directos a las instalaciones petroleras del Golfo elevarían considerablemente los precios, pero también comprometerían las ya débiles relaciones regionales de Irán y molestarían a China”, explica Paolo Zanghieri, economista sénior de Generali AM.
Los escenarios sobre el futuro de la región son innumerables, y los expertos están tratando de dibujar las distintas posibilidades que pueden asentarse en la zona en los próximos días. El más disruptivo para la economía mundial es que se enquiste un conflicto en la zona que tenga consecuencias de larga duración y gran importancia para el comercio mundial a largo plazo.
Michaël Nizard, responsable de multiactivos y Nabil Milali, gestor de carteras de multiactivos de Edmond De Rothschild AM, dibujan sus posibles escenarios y explican, en primer lugar, el que nadie quiere ver: “El escenario más temido es el del caos (con un 20% de probabilidad) similar a la situación en Libia tras la caída de Gadafi. Incluso si el régimen actual colapsa, las alternativas no son evidentes y el vacío institucional podría desembocar en una guerra civil entre las distintas facciones de la sociedad iraní. En este caso, la inestabilidad podría durar muchos años, con consecuencias significativas dada la importancia estratégica de Irán en la región. Si surgieran milicias, tendrían una capacidad considerable para generar disrupción, ya sea perturbando de forma permanente el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz o atacando regularmente instalaciones petroleras en la región, siendo además muy difíciles de eliminar, como ilustra el caso de los rebeldes hutíes”, explican los expertos de la gestora.
POR SERGIO FARRAS, ADMINISTRADOR PRINCIPAL.
